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21.3.18

El fin del periodismo en prensa


Hace pocas semanas se anunciaba el cierre de dos cabeceras históricas en el periodismo de investigación en España: Interviu, y Tiempo. Esta noticia, no solo por lo inesperada, sino por su magnitud dada la importancia de ambos medios escritos, sentó como un jarro de agua fría en el mundo del periodismo, y de todos los que defienden la libertad de opinión en general.

Más de uno le achacó estos cierres (y muchos otros de periódicos y revistas) a la presencia de internet, lo cual es verdad, pero no es toda la verdad. Es sólo una parte de las causas, que son múltiples.




En el fondo internet poca culpa tiene: si realmente los lectores se hubieran ido a los medios online, tanto Tiempo como Interviú podrían perfectamente pasar sus contenidos a la Red, y continuar publicando sus reportajes mediante suscripción, como hacen otros medios escritos. No. Internet es un medio de comunicación más, una opción, pero la causa última del cierre de diarios y revistas hay que buscarla en otros: en nosotros mismos.

La mayoría de revistas y magazines que conoces (que conocemos) se sustentan por lo que en el mundo periodístico llaman "redaccionales". Un redaccional viene a ser lo que en el mundo de los blogs conocemos por "posts patrocinados". Mirando algunas tarifas respecto a redaccionales, el año pasado (la tarifa más actualizada que pude obtener, de una famosa revista de moda) el redaccional estaba a un precio de 35.000 €. Muy alejado de los posts patrocinados de un blog medianamente común.


Según los expertos que he consultado, hay revistas en donde un 50% o hasta un 75% de sus contenidos son redaccionales. O sea: casi toda la revista. Por ejemplo, cuando leemos una revista de motor, de perfumes o de moda, sus artículos y pruebas no están hechos para que el lector se informe (y se forme), sino para intentar que el producto, el coche probado, la bici o la moto, le agraden. A vista del lector es un reportaje "normal y corriente", pero en realidad no es más que publicidad encubierta. En este contexto el espacio para la crítica no existe, la veracidad tampoco, y no tiene cabida porque la marca (que paga esos reportajes) solo quiere que se digan bondades de su producto. Así es que hoy no hay coches malos, ni perfumes malos ni caros, ni relojes defectuosos: todo son lindezas, bondades y halagos al producto. Obviamente si una marca desembolsa 35.000 € en un redaccional, no es para que hablen mal de su producto, ¡es para venderlo!

Así las cosas, los periodistas pasan a ser simples publicistas y, lo que es más escandaloso aún: los lectores, simples "cobayas" sin juicio ni importancia, ¡y encima pagando a la revista por leer su publicidad!


En este entorno revistas con reportajes de investigación no tienen cabida: ¿quién les va a pagar redaccionales? ¿El CNI? ¿La CIA? ¿Los terroristas árabes? Obviamente no.

He dicho al principio que mucha culpa de esto la tienen los propios consumidores, o sea, los lectores de esas revistas. No solo porque muchos paguen por leer ese tipo de contenidos que pervierten (o, al menos, "interpretan a su modo") la realidad, sino porque no apoyan ni valoran cuando una publicación pretende ser honesta. Esto lo sé muy bien y lo digo con conocimiento de causa, porque lo viví en carne propia. Cuando en ZonaCasio éramos críticos con la marca (o mejor dicho: con algunos de sus productos), la gente nos escribía "tirándose a la yugular". Nos acusaban de intentar impedir que algunos adquiriesen determinado modelo, de distorsionar la realidad e incluso nos insultaban, diciéndonos que cómo un blog tan crítico con Casio podía llevar el nombre de Casio. O dicho de otra forma: querían leer mentiras, les agradaban las mentiras, y buscaban gente que les vendieran mentiras. Hasta tal punto de despropósito existe en los consumidores de hoy.


De un tiempo a esta parte solemos publicar artículos a favor de algunos de los relojes de esta marca, pues bien: ahora ocurre todo lo contrario, y quienes nos escriben suelen hacerlo para criticar esos modelos o para criticarnos a nosotros mismos por hablar bien de ellos. Cuento esto para dejar patente que la opinión neutral e independiente (o lo más neutral posible, es dificl ser siempre totalmente neutral) no se aprecia, y digas lo que digas, si eres crítico o no lo eres, te atacan de una u otra manera. Así las cosas, no es extraño que a muchos medios de comunicación les dé igual y dado que a la mayoría de lectores parece no importarles, pues hacen redaccionales y que los lean. Nos venden basura, porque nos gusta consumir basura, así de simple. Cuando una revista, un blog o cualquier publicación intenta ser ética y acorde con sus ideales y consigo misma, ni lo aprecian los lectores, ni lo aprecian las marcas (porque no la apoyan, claro, ¿cómo vas a pagarle una página de publicidad de tu aceite, a una revista que está todo el día criticando ese aceite y diciendo que la gente no lo compre?), y acaba echando el cierre o siendo marginal.

El diario Marca, con publicidad hasta las trancas y noticias de dos párrafos y medio, es uno de los medios españoles más leídos online (más de millón y medio de lectores mensuales, el año pasado superó su propio récord), eso deja bien a las claras qué tipo de "periodismo" le gusta leer a la gente. Los lectores quieren basura y morbo, mierda y más mierda que les entre por la boca y por los ojos, y así triunfan "Sálvame", "Gran Hermano", "Operación Triunfo" o, como vemos anteriormente, Marca.


El público no va a comprar tu revista ni visitar tu blog si juzgas equitativamente y con sinceridad un Seat Arosa o un reloj de Hamilton, pero si en su lugar hablas del Seat Arosa que conduce un jugador del Real Madrid, o del Hamilton que le gusta a cualquier chavalín de Operación Triunfo, tendrás lectores a manos llenas. Luego nos quejamos de que Casio patrocina a raperos y "folkloreros", ¡pero si es lo que le está pidiendo la gente! Si en su lugar patrocinase a médicos o a enfermeras o misioneros que llevan educación y salubridad a las zonas más empobrecidas del planeta, ¡no venderían ni un puñetero reloj! No digamos si, encima, logras vender "tu producto" y hacer redaccionales "a moco tendido", diciendo qué bonitos son esos productos.

Siendo así, una revista o un blog no se diferencia mucho de una publicación de notas de prensa, ¡y la gente paga por leerlo, además!


Jaime Arsuaga lo decía hace algún tiempo en su blog. Jaime era el máximo responsable de prensa y comunicación de una famosa marca de coches en España (Saab), hasta que ésta cerró. Él era el que se dedicaba precisamente a redactar las notas de prensa (muy buenas, por cierto, en aquel tiempo yo trabajaba para publicaciones del sector). Es curioso cómo se quejaba de esto precisamente: de la enorme dependencia de las notas de prensa. Lo más hilarante es que ¡la gente se las cree! Sobre todo si la nota de prensa "la ocultas" haciéndola pasar como una noticia convencional. Os contaré un caso muy claro: mi afición por el mundo del motor me llevó a crear una publicación propia (Revista coche). Al principio, escribía en ella como lo había hecho durante los años en los que estuve trabajando para publicaciones automovilísticas: nos llegaba la nota de prensa, la "re-escribíamos" a nuestra manera, y la publicábamos. Mientras mantuve ese sistema, el blog cosechaba un éxito tremendo, hasta tal punto que llegó un momento en que me planteé que tal vez podría vivir de él, abriéndolo como una publicación más "seria".

Sin embargo, durante toda mi vida había tenido una y mil discusiones con mi equipo de trabajo por ese motivo. Y es que me parecía una tontería "retocar" las notas de prensa para acabar diciendo lo mismo, pero haciendo que sonara diferente. Es lo que hacen el 90% de los blogs del motor, y eso me repateaba muchísimo, porque era como engañar al lector. Yo insistía una y mil veces que, si hacíamos eso, por qué en su lugar no publicábamos las notas de prensa tal cual nos llegaban. Todos se echaban las manos a la cabeza advirtiéndome -como acertadamente así era- que eso sería acabar con la publicación. "La gente quiere oír hablar bien de los coches, pero que parezca que no es la información oficial", venían a decir.


De manera que cuando tuve el control absoluto de Revista Coche, lo hice: llegaban las notas de prensa, y no las retocaba, simplemente las cogía, y las publicaba. A fin de cuentas, acababa contando lo mismo, sin embargo los que me advertían de lo que ocurriría si hacía eso, ocurrió: apenas dos meses de este cambio, la publicación bajó brutalmente de visitas. Era lo mismo, los contenidos eran los mismos, y la información que poníamos, también (e incluso más, porque añadíamos dossieres oficiales), pero la gente no quería leer una nota de prensa que podia leer repetida en otros sitios. Preferían engañarse simulando que leían otra cosa.

Decidí ser consecuente conmigo mismo, y como "reinterpretar" notas de prensa para publicar lo mismo sin dar ninguna opinión ni observación no me parecía que aportase nada, continué publicando las notas de prensa (y así siguió durante años).


Así que la mayoría de publicaciones que lees (que leemos) esas tan famosas y con tanta tirada, no son más que escaparates de encubierta publicidad, los periodistas no pueden contar lo que les parece, ni los expertos dar sus opiniones, solo pueden poner lo que la marca que les paga les dice. Abre los ojos de una vez y entérate. Es lo mismo cuando uno suele probar relojes que te envían las marcas: ¿cómo vas a hablar mal de un reloj, que la propia marca ha puesto en tus manos, y que a veces te regala, y no solo eso, sino que encima te paga por ello? Es muy difícil, y aunque hay influencers que lo hacen (muy pocos), a mí me cuesta, y por eso, a no ser que sea algo que realmente necesite, prefiero que no me chantajeen con ello.

Al final son muchos intereses creados, y es mucho el dinero (más del 50% de todo el presupuesto en marketing) que las marcas invierten para "vender" su producto a través de ese tipo de publicidad encubierta. Dicho de otra forma: en desarrollar el producto y su diseño se gastan menos que en publicitarlo. El coche que prueba esa revista no es tan bueno, ni el reloj que ves en ese blog tan lindo, ni ese equipo deportivo del que hablan en el diario hace las cosas tan bien. Todo es falsedad, apariencia, humo y espectáculo, con el único fin de engañarte, y los medios que cuentan realmente la verdad (o que tratan de hacerlo) no suelen tener muchas visitas, ni aparecen en las primeras listas de ranking de popularidad, ni se les ve en los eventos y fiestas de renombre (no se les invita, así de simple). No cuentan para nada, no cuentan para nadie, porque todos, absolutamente todos los lectores, prefieren vivir en la ignorancia. Prefieren que se les engañe. Y esos lectores son millones respecto a los pocos, muy pocos, que buscan información veraz y éticamente comprometida.




| Redacción: CCNIRadio

4 comentarios:

  1. Yo también estoy preparando un post así, y aunque los datos originales son los mismos (creo que sé la revista de moda a la que os referís), mis conclusiones son diferentes.

    Es decir, las publicaciones honestas cierran porque no son rentables. Decir la verdad implica que te quedas sin apoyos oficiales. En eso coincido. Pero creo que ser sincero aporta criterio, y es realmente lo que la gente necesita, aunque no sea lo que quiera.

    Al final se volverán a valorar los criterios verdaderos, aunque sólo sea por parte de las marcas que hacen las cosas bien.

    Hace mucho que dejé de apoyar toda esa falsedad, product placement etcétera. Creo que poco a poco la gente irá haciendo lo mismo.

    Los Influencers decían ser la panacea. Ahora cada vez funcionan menos y lo justifican como que es problema de encontrar el influencer adecuado. No lo creo. Creo que falla el concepto.

    Por contra, reviews cercanas y normales, que dicen la verdad como las de ZonaCasio, o las mías, son cada vez más apreciadas. Desgraciadamente sin soporte económico, y todo por amor al arte, pero tarde o temprano cambiará. Cambiará la gente.

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  2. Ojalá sea así, Guti, porque querrá decir que aún no está todo perdido y que quedan esperanzas.

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  4. La prensa actual (es un reflejo del hombre moderno) cumple la función de marcar la tendencia de pensamiento y de intentar rebajar (Influencers, Youtubers, tecnócratas, gurús…) y a su vez justificar el perfil bajo y el estándar ético, moral y espiritual de una sociedad que va a la deriva, bajo los poderes fácticos y burocráticos de las élites.


    Se podría vivir perfectamente sin internet como ocurrió en el pasado, en lo personal no tengo ninguna esperanza en que el hombre sea capaz por sí mismo de mejorar las cosas, más bien todo lo contrario, la única solución que tiene el ser humano es nacer de nuevo y ni eso depende del hombre, el humano está completamente perdido por sí mismo y ni siquiera lo sabe, por estar ciego espiritualmente y no ver más allá de sí mismo.

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